Era un viernes cualquiera, me encontraba en Valparaíso realizando mi práctica, el último según calendario y justo nos habíamos programado con nuestros amigos para hacer un asado celebrando el cumpleaños atrasado de otro amigo (Arturo Hoffstadt) en la casa de Diego Candel, donde acostumbrabamos reunirnos de vez en cuando.

Como tenía el asado, rechace la oferta de mis papas de volver a San Antonio con ellos, diciéndoles que volvería el sábado por la mañana.

En el asado estuvimos, el dueño de casa Diego Candel, Roberto Bonvallet, Rodrigo Fernández, Rodrigo Gregorio, Arturo Hoffstadt y yo. El departamento está en el Edificio Festival en Viña del Mar.

Cuando todo terminaba, Rodrigo Fernandez nos dice que tiene que ir a buscar a su polola al centro de Valparaíso y que nos puede llevar al cerro Placeres, donde el otro Rodrigo, Roberto y yo vivimos.

Todo fue normal, llegamos allá se subió la polola de nuestro amigo con otras personas, afortunadamente el auto era amplio y nos dirigimos a Placeres, donde me dejaron justo afuera del edificio donde me he quedado en estos dos meses (y que es el departamento que arrienda mi polola, Constanza Hernández, durante el año), Roberto se bajó conmigo y nos fuimos conversando hasta la entrada de mi edificio dode nos despedimos con un normal ¡Cuidate, nos vemos el lunes! pues el sabía que volvía al otro día a San Antonio.

Salude al portero como siempre, eran ya las 2:30 am aproximadamente, y llegue al departamento, como nunca, y en ésto quiero recalcar, pues son las cosas del destino, dejé las llaves del departamento en la mesa, para al otro día salir temprano. Me serví un vaso de jugo, llegue a la pieza y le avise a mis papas que estaba en el departamento, que había llegado sin novedad, me ofrecieron despertarme al otro día, para no llegar tan tarde a mi casa y accedí, me despedí normalmente y colgué. Seguido de eso, le envié un mensaje a la Coti (mi polola) avisándole que estaba en el departamento, al otro día nos veríamos por fin, pues ella está haciendo la práctica en Santiago y había pasado toda la semana sin vernos. Prendí el televisor, me saque mis zapatillas y pantalones y me senté en la silla del escritorio y comencé a ver TV, tenía mucho sueño así que me quedé dormido….eran aproximadamente las 2:45 am.

A penas comenzó el terremoto, desperté asustado pues no sabía que pasaba, atiné a abrir la puerta que da al pasillo y miré hacia los costados, en segundos me di cuenta que esto no era normal y volvi a vestirme, siempre he tenido la manía de dejar mis zapatillas abiertas, llegar y poner, porque me da mucha lata tener que desabrocharlas al otro día, cuando volví a mi pieza no podía estar de pié y el ruido era impresionante, se escuchaban personas gritando desesperadas, se escuchaba vidrios rompiéndose, derrepente se escucha un estruendo de magnitudes, que mas tarde comprendería que era una parte de la grua de la construcción que está al lado de mi edificio; me senté en mi cama me puse los pantalones, las zapatillas, agarro mi celular y voy directo a salir, tomo las llaves, cierro la puerta y comienzo a bajar por las escaleras, logré bajar sin correr, pero al mismo tiempo rápido, el movimiento era impresionante, era como si me empujaran de varios lados.

Al llegar abajo, trato de calmarme un poco, sólo quedaba el balanceo del en esos momento ‘temblor fuerte’, y me doy cuenta que solo hay 3 personas en el hall principal y el portero, casi pensando que había exagerado mucho le digo en tono de broma ¡fuerte la wea…!, el portero sonriendo me responde ¡la cagó!.

Las personas en el hall eran 3 mujeres, al parecer 1 madre con sus dos hijas, y estaban con frasadas y en piyama, ahí me di cuenta que no era el único que había sentido el temblor fuerte.

Derrepente y muy ruidosamente, siento que se abre la puerta de las escaleras de emergencia y comienza a salir la gente llorando, gritando, corriendo, desesperados, hacia el hall y la calle, las personas venían en piyamas o ropa interior, por lo cual comprendí que eran de pisos muy superiores, yo sólo estaba en el 5to piso.

Salgo fuera del edificio y me doy cuenta que afuera habian unas 10 personas, algunos abrasados, otros fumando, una familia entera abrasada, otros intentando llamar por telefono, por lo cual tomé mi celular y comencé a llamar a mi familia y mi polola, obviamente la red no funcionaba, llame aproximadamente 10 veces a cada uno, lo único que quería era decir que estaba bien y que no vinieran a buscarme, pues suponía que lo harían. Extrañamente estaba tranquilo con respecto a ellos, pues sabía que mi polola ya estaba en su casa con su familia y que mi familia había llegado a San Antonio.

Mientras llamaba, miré hacia playa ancha y todo se veía oscuro, el mar se alcanzaba a notar y estaba absolutamente calmado, amenizaban la noche, las sirenas de bomberos, ambulancia, rescate, silbidos, alarmas de auto, y aún se escuchaban gritos.

No quice permanecer mas en silencio y traté de romper el hielo con las personas que estaban cerca mío, obviamente las preguntas frecuentes eran, ¿En qué piso estabas?, ¿Se cayeron muchas cosas?, ¿Se sintió muy fuerte en tu piso?, era de esperar que lo único que se hablara era del ‘temblor fuerte’.

Conversando con la gente, habían opiniones variadas, unos decían que fue un temblor muy fuerte, otros decían que era terremoto y los que tenían celular con radio intentaban sintonizar alguna radio, pero sólo habían las que emitían música programada, fui donde el portero para preguntarle si tenía radio y me dijo que se la había pasado a una señora, la cual tampoco podía sintonizar alguna.

Tenía mucho frío, pues solo andaba en polera, por lo cual subí corriendo al departamento a buscar una chaqueta, alcance a mirar de reojo el departamento y me di cuenta que no habían cosas en el suelo, a primera vista, al salir una señora me pregunta “Eres la única persona de este departamento?” a lo que le respondo que sí.

Volví a bajar y converse con una pareja que estaban en el piso 15 y me decían que se les habían caído las teles y que su hija estaba en Santiago, la señora angustiada me decía que no podía llamar, que el celular estaba malo. A lo cual volví a intentar comunicarme con mi familia, intento que fue fallido.

Sali nuevamente del edificio y comencé a conversar con un profesor que andaba de vacaciones junto a su esposa e hija y estaban en el piso 21 (el último piso del edificio) y me decían que nunca habían estado en algo así, que se moviera tanto. Entre esas conversaciones cruzadas, una tipa nos decía que estaba en la disco de Viña (Ovo creo que se llama…) y que cuando comenzó todas las personas bailando, se cayeron al piso, cosa que me dejo impresionado.

En un momento determinado pensé, que vivía cerca de Roberto y de Ignacio, un amigo que no pudo ir, pues estaba con su familia y pensé en ir a buscarlos, cuando miro hacia arriba, veo que viene Roberto caminando y lo saludo efusivamente, preguntando como se encontraba, me contó que el estaba bien, que se le cayeron algunas cosas, y que sus paredes se agrietaron, el vive en pensión.

Nos unimos a otras conversaciones, donde la gente seguía con los mismos temas, y derrepente, pasa una persona en auto y nos dice, “para que sepan, el epicentro fue en Chillan y fue de 8,3 grados”, información con la que todos quedamos con los ojos abiertos y diciendo “como abrá quedado allá…”.

Luego con Roberto decidimos ir a ver a Ignacio, que estaba con su familia en el departamento donde arriendo una pieza yo durante el año, que queda a 3-4 cuadras aproximadamente. El camino estaba completamente oscuro y gracias a mi celular, podiamos ver los desniveles de la calle y vereda. Conversabamos con Roberto que no habíamos vivido antes un terremoto tan fuerte.

Llegando allá, la gente estaba afuera, con las radios de los autos prendidas, abrasados, con frasadas, etc, nos acercamos al departamento y desde abajo gritamos ¡Nacho! como dos veces, pero a la negativa, fuímos donde el portero y le pedimos que llamara por citofono al departamento, el cual no resulto. Quedé muy preocupado, que el terremoto los hubiera pillado en otro lado, intente llamarlo a su celular, pero no tuve éxito. Preguntamos a unas personas en un auto que escuchaban radio, si sabían donde había sido el epicentro y nos repondieron, “En Concepción y fue de 8,8″ el miedo y la impresión era notoria en todos los que ahí estabamos. Volvimos a mi edificio.

Transmitimos la información a las demás personas que estaban en el hall y a las afueras del edificio, noté que ya habían puesto una TV en la conserjería y que sólo se veía el CNN, y la única noticia de Chile era que en una franja abajo de la pantalla decía en rojo “Earthquake in Chile”. Algunas personas decían que este terremoto había sido mayor que el del año 1985, otro decían que había sido mas despacio que dicho terremoto, claramente eso dependía de cada uno, del piso de donde estaban, etc.

Derrepente me di cuenta que había mucha más gente en el hall, algunas personas con Movistar decían que habían podido llamar, pero se cortaba, para mi desgracia tenía Entel, aunque igual seguía intentando, entre tanto veo a una compañera de carrera de mi Universidad, que entro 2 años despues que yo y la saludo, le pregunto como estaba y todo lo habitual y la veo con un celular en la mano y le pregunto si había podido llamar y me dice “si, pero se corta”, le pedi prestado su celular, e intente nuevamente comunicarme con mi familia, sin exito, cuando comienzo a sentir una melodía familiar y me doy cuenta ¡Era mi celular!, miro y era mi mamá contesto y lo primero que digo es ¡Estoy bien, porfavor no vengan! a lo que mi mamá responde ¡Cristián, busca un bolso y guarda algunas cosas, porque estamos llegando a Avenida Argentina! (San Antonio queda aproximadamente a una hora y media de Valparaíso). Le pido a Roberto que me acompañe al departamento a armar un bolso y subimos.

Cuando llegué al departamento, no noté cosas en el suelo  ni nada rado, todo muy desordenado, las cosas un poco corridas, etc. Tome un bolso y eche un puñado de ropa de cada cajón, sin saber que hechaba, hice mi mochila donde decidí hechar mi netbook, mi camara, llaves, billetera, etc. Dejé los televisores y mi Nintento Wii en el suelo en caso de que fuera a temblar denuevo y miré nuevamente el departamento y no vi nada raro (no había luz, sólo alumbaba con mi celular), cierro la puerta y nos pusimos a bajar.

Llegando al primer piso, cerca de los ascensores, veo que viene mi papá con un foco y nos encontramos, le digo que estoy bien, lo saludo y abraso. Nos dirigimos al auto que lo habían dejado un poco más arriba y veo a mi mamá, la abraso y le digo que no me pasó nada, le pido el celular para que Roberto pudiese llamar a su familia, pues aún no sabía nada de ellos y no tuvo éxito pero pudo dejarles un mensaje en el buzón de voz, me despido de Roberto y entro al auto.

Mi hermana dentro estaba muy nerviosa, llevaba puesta una chaqueta mía que quizás fué lo único que encontró a la mano y me comenzó a contar cómo había sido en San Antonio.

Continuará…..

Todo lo que ocurre en el camino y cuando llego a San Antonio lo escribiré en en el próximo post.

Espero estén todos muy bien.

Fuerza Chile!