Cuándo estábamos en el auto, mis papas comenzaron a decirme que me habían llamado muchas veces, que la señal estaba mala y todo eso, a lo que les respondí que desde que comenzó a moverse todo intenté comunicarme con ellos, para decirles que estaba bien, que no viajaran a buscarme, porque no me había pasado nada (aunque dudo que me hubieran hecho caso).
Les conté que no perdí la calma, que me puse ropa y bajé rápido pero no corriendo y que nada se me había caído del departamento, a lo que ellos me contaron que en la casa casi todas las cosas del interior estaban en el suelo.
El camino se hizo corto, las calles de Valparaíso estaban aún más oscuras y se lograban ver algunas paredes quebradas, ladrillos en la vereda, vidrios quebrados, y agua corriendo; era un escenario muy caótico. Cuándo entramos a la carretera, habían muchos autos, casi todos iban despacio (más de lo normal), se notaba que la gente estaba tomando precauciones para poder llegar sin novedad a sus destinos, la radio comunicaba sobre ciertas zonas del país que estaban más afectadas, advertían algunos caminos cortados, puentes caídos y todo lo demás que me era muy difícil imaginar.
En uno de los intentos pude lograr algo que me dejó tranquilo, me pude comunicar con la Coti (mi polola) y me decía que ella estaba muy bien y sus papas también, sólo que estaban preocupados por su hermano que justo estaba en una fiesta en Llo-Lleo, no pensé que algo malo le hubiera ocurrido (afortunadamente así fue).
Al costado de todo el camino habían algunos derrumbes de cerros, rocas grandes, tierra y cosas así, cerca de la pista derecha de la carretera. Pasamos a una estación de servicio para ver si podíamos comprar agua, pasar al baño, etc, pero cuando llegamos era increíble la cantidad de autos que habían, gente en sus interiores durmiendo, otros afuera fumando, conversando, tapados con frasadas, etc. Volvieron mis papas que habían ido a ver si se podían comprar cosas, y nos dijeron con mi hermana que no se podía entrar a los baños, y que habían comprados algunas botellas de agua. No sé si fue el destino, o sólo suerte, pero el día anterior mi papá había llenado el estanque del auto, por lo cuál no fué necesario echarle un poco de bencina al auto.
El resto del camino fue igual, algunos derrumbes pequeños, todo muy oscuro, y varios autos en el camino. Al llegar al peaje nos dimos cuenta de que estaban dejando pasar a los autos sin cobrar, a lo que mi mamá comento “cuándo veníamos recién para Valparaíso, nos cobraron igual”. Mi papá advirtió a la persona dentro de la caseta de que habia un pilar del techo del peaje que se veía doblado, a lo que la persona agradeció.
Cuándo veníamos llegando a San Antonio, por el cruce de Cartagena, habían muchos autos estacionados al costado de la calle, gente haciendo fogatas, camiones llenos con elementos de sus casas, colchones, muebles, etc, sinceramente parecía una escena cualquiera de la película “Impacto Profundo”, yo supuse que la gente estaba ahí por miedo a que se saliera el mar, puesto que al ser San Antonio un puerto, el temor es normal. Entrando a la ciudad, la gente también hacía fogatas, pues obviamente no había luz y comence a ver algunos muros derrumbados, veredas levantadas, las calles rotas, y llegando al recién inaugurado Mall vimos algo raro, a lo que estacionamos y nos dimos cuenta de que caía agua por sus paredes, el Mall estaba inundado, y se lograba ver todos los techos caídos y cables colgando.
La calle por la que entramos, se llama 21 de Mayo y muchas estructuras de ahí se habían visto muy afectadas tras el terremoto del 1985, como el Hotel Jockey Club y algunas casas. Se notaban las grietas del suelo, murallas y vidrios rotos de casi todas las estructuras de esa calle hasta que en un momento, pasamos por una casa que tenía dos autos estacionados afuera, completamente destruidos por una muralla que había caído encima, era un “Mitsubishi Lancer” Plomo (mismo auto de mis papas, hasta del mismo color) y un “Susuki Swift” Blanco.
Más adelante pasamos por fuera de un colegio llamado “Nuestra Señora de Pompeya” que tenía muros y ventanales rotos, ni hablar de la calle afuera del colegio, toda agrietada. Luego comenzamos a subir hacia Villa Italia pasando por el “Hospital Claudio Vicuña” que presentaba sólo vidrios rotos y algunas trizaduras leves. Nos dirigíamos a la casa de mi tío René, puesto que ahí mis papas habían dejado a mis 2 tatas.
Llegando a la casa, mis primos Paula y René me saludaron, no se veían asustados ni nada, entré y salude al resto de mis familiares, que estaban todos juntos en el living, mi abuela estaba acostada, por lo que la fui a saludar mientras me decía que estaba muy preocupada por mi, pues sabía que estaba sólo en Valparaíso.
Miré la pieza de mi primo y recordé que tenía toda una pared, con un closet grande, repisas y un escritorio y parecía que alguien hubiera botado todo al suelo, y también una repisa que estaba sobre la cabecera de la cama, estaba tirada encima de la cama, es decir, menos mal que mi primo se paro luego. En el comedor había un mueble grande donde mis tíos tenían variedad de vasos y copas, que estaban la mayoría rotas.
Salí al patio de la casa y justo venían llegando mis dos tíos, René y Danilo, que habían ido a nuestra casa a ver como estaba, levantar algunas cosas, etc. Me saludaron y entraron a la casa.
Al rato mis papas decidieron que mejor volvíamos a la casa, ya estaba amaneciendo. Les pedí a mis papas que si podíamos pasar por la casa de la Coti, a lo que aceptaron.
Llegando a su casa la abrace como nunca, estaba muy preocupado por ella, aunque un poco tranquilo porque sabía que estaba con sus papas, ella me contó que se le habían caído cosas y también el muro del patio de atrás y de que su hermano estaba bien.
Cuando llegamos a nuestra casa no lo podía creer, a la estructura no le paso nada, pero dentro…estaba casi todo en el suelo, en el comedor, habían muchos vidrios, casi todos los vasos, platos y tazas estaban rotas, la TV no se había caído, miré la cocina donde había un frigorífico grande, estaba en contra del mueble de cocina, la cocina misma se había movido mucho y el piso que estaba viejo, se había hundido demasiado, comencé a subir la escalera del patio y en el segundo piso si que estaba la grande.
Antes de ver las piezas me fije que un mueble largo donde estaba toda la losa se había venido abajo dejando toda la losa y vasos inservible.
Lo primero que miré fue la pieza de mi abuela tenía todos los cajones de 2 cajoneras en el suelo una mesa donde a veces toma desayuno, completamente corrida hacia el otro extremo, las cosas de un escritorio todas en el suelo y lo que me dejó mas sorprendido es que tiene una maquina de tejer de fierro, super pesada que mire mas de 2 metros, y se había movido mas de 10 cm de la pared.
Luego miré la oficina, la cuál tiene 3 escritorios grandes y pesados y al fondo una estantería llena de libros, de alguna forma los escritorios estaban todos corridos de sus posiciones, 1 pantalla de un PC en el suelo, muchos libros botados por todos lados las plantas en el suelo también con toda la tierra desparramada, un desorden inmenso.
Finalmente entre a la pieza y estaba un modular grande de mis papas sobre la cama matrimonial, las cajoneras movidas de la pared mas de 10cm, los muebles en otras posiciones, era como mover una maqueta con la mano.
En ambas piezas hay 2 closet que son un cuarto más y cuando intentamos abrirlos (la puerta abre hacia adentro) no se podía, porque todas las cosas se habían caído, lo cual fue un reto poder ordenarlo metiendo sólo la mano y sacando de a una cosa.
Todos comenzamos a ordenar y ese mismo día pudimos volver la casa a la normalidad.
Las replicas fueron incesantes todos los días y cada 20 o 30 minutos, casi todos dormíamos con ropa, linternas a mano, teníamos bolsos listos, etc.
Hoy ha pasado más de una semana desde éste gran terremoto y las replicas ya no son tan frecuentes, se realizó la Teletón con éxito para ayudar a la gente más afectada en Chile y se duplico la meta. En las noticias ya no muestran sólo escenas trágicas de todo el sector más afectado, pareciera que todo de a poco vuelve a la normalidad.
En varios medios dijeron que reconstruir el país costaría más de 4 años, pero yo creo que la fuerza que tiene mi país es grande y que pase lo que pase siempre podremos ponernos de pié.
En mi familia aún hay preocupación, puesto que éste fin de semana mi hermana comienza la universidad y como es su primer año, estará sola en Playa Ancha (Valparaíso) yo por mi parte volveré al Cerro Placeres (Valparaíso) para comenzar mi 5to año de universidad y claro, la preocupación es normal, en caso de una nueva tragedia, sería mucho mejor estar todos juntos, pero no se puede estar así siempre.
A pesar de que las estadísticas arrojan que es probable que ocurra un sismo de gran magnitud nuevamente (como ha sucedido en la mayoría de los otros terremotos en mi país) siento que estoy preparado para afrontarlo y no me da miedo pensar que me pasará algo, me da miedo no poder comunicarme con mi familia para saber el como están todos.
Son las cosas de vivir en uno de los países con más actividad sísmica en el mundo.
Espero estén muy bien todos tras este suceso y que ahora comienza la reconstrucción y depente de todos.
Fuerza Chile!.-